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viernes, 29 de marzo de 2013

4 claves para el ejercicio del mando en las pymes

Si la prueba indiscutible del líder es que le sigan, la peor consideración que puede tenerse sobre un jefe es que los subordinados lleguen a preguntarse: “¿Para qué te necesitamos?”

Si bien la dirección de personas es asunto harto complejo, no es menos cierto que algunas prácticas empresariales ponen en riesgo la adecuada gestión de los equipos de trabajo. Decisiones como incorporaciones precipitadas o por cauces inadecuados, procesos de selección profesional erráticos, promociones basadas en criterios distintos de los competenciales o ascensos poco meditados pueden poner al recién nombrado en clara situación de desventaja; situación ante la que caben dos opciones: tratar de ocultar su impericia, errónea estrategia que lejos de resolver su incapacidad la evidenciará aún más, o preguntarse cuál es el mínimo vital que esperan los subordinados y responder resueltamente a las cuatro demandas básicas de los trabajadores a sus jefes: conocimiento, interés, productividad y ejemplaridad.

Conocimiento

Se refiere a la competencia técnica, al conjunto de conocimientos referidos al trabajo y a su ejecución, remite al saber y al saber hacer y supone el querer hacer. Hablo de talento en acción puesto al servicio de la unidad de negocio, pero también de la visión que se tiene sobre el trabajo y sobre la empresa, de la manera de interpretar el propio ecosistema y de decodificar el entorno e incluso del modo en que se contextualiza lo que se hace, el cómo se hace y cómo puede hacerse mejor y con menor esfuerzo y de cómo todo ello se transmite.

Una competencia que permite “llenar vacíos”, que es lo que justifica la ostentación del mando, que ofrece pautas para la acción, que sirve de guía facilitando la ejecución, que aporta orientación efectiva y método, que se revela eficaz para mostrar un camino que reducirá el esfuerzo invertido para alcanzar el objetivo. Un conocimiento que inexcusablemente ha de hacerse explícito para poderlo compartir y hacerlo valer.

Estar en posesión de información y saber compartir a tiempo la que resulta relevante y oportuna, administrando su consumo y enfocando su asimilación, es un ejercicio necesario de cercanía que contribuye a crear un clima de confianza que hay que saberse ganar para administrar el poder.
Interés

Una de las condiciones del mando es conocer el trabajo de sus subordinados. Sin embargo, en algunas empresas ha prosperado la idea de que no es necesario saber ejecutar el trabajo que se supervisa, que, en contra de lo antes expuesto, es lo mismo que decir que la competencia técnica no es un requerimiento esencial para el ejercicio del mando, pues erróneamente algunos han defendido la postura de que lo que el jefe tiene que saber es “conducir personas”, saber mandar.

¿Pero cómo puede gestionarse el trabajo de las personas sin que se sepa realizar la actividad que ejecutan, desconociendo el trabajo que desempeñan, sin tener una referencia directa de las operaciones que realizan? ¿Cómo puede darse una consigna sin estar en disposición de poder apreciar sus consecuencias, lo que exige, lo que representa en la práctica?

Ciertamente no todo experto en un área de actividad está capacitado para dirigir el trabajo de otros, no en vano el perfil del mando es mucho más complejo, pero saber lo que hay que hacer y cómo hacerlo es la piedra angular de la acreditación de los mandos intermedios, que obviamente también deberán contar con el perfil humano que les capacite para tratar con las personas, pues ambas cualidades resultan determinantes.

“Nunca se ha interesado por conocer nuestro trabajo”, “no le interesa saber si tenemos algún problema”  son dos lamentos no infrecuentes que expresan la percepción de algunos trabajadores sobre la falta de interés de sus jefes en asuntos que deberían concernirles.

“Que se note que les interesa” (su trabajo), “que se note que se implican” es una demanda de no pocos subordinados que se sienten al servicio de otros intereses; en vez de sujetos reconocidos en su función y valía por quienes son su principal vínculo con la compañía.

La falta de implicación de no pocos mandos se manifiesta en el desconocimiento de las actividades que afrontan los subordinados, en su falta de interés por ponerse al día en la problemática que acucia a los trabajadores en el desarrollo de su trabajo, en la despreocupación de los objetivos individuales de cada uno de los miembros del equipo, lo que también tiene que ver con el seguimiento y control de actividades y resultados; cuestión que no puede demorarse hasta el final del ejercicio y que requiere la intervención directa del mando para ayudar a conseguir a cada elemento del conjunto los resultados que de cada uno de ellos se esperan.

Un interés legítimo, distributivo y generoso que ponga de manifiesto la función de servicio inherente a la conducción de personas.

Productividad

Obtener beneficios mediante la producción de bienes y servicios es un objetivo compartido por todas las empresas, pero la exigencia de productividad hay que traducirla en el día a día a un conjunto de acciones efectivas, eficaces y eficientes cuya suma redunde en la consecución de objetivos; objetivos que, por otra parte, necesariamente han de ser compartidos por jefe y subordinados, contrariamente a lo que en ocasiones se demuestra.

La inaccesibilidad del mando, por ausencia frecuente o por sobre ocupación, ver “perder” su tiempo en asuntos que no contribuyen a los objetivos del equipo, percibirle “en otras guerras”, asistir a numerosas reuniones improductivas, sentirse cargados de actividades poco prioritarias o menores, tener que distraer el propio esfuerzo en asuntos que no tienen que ver con los objetivos de rentabilidad que se  tienen asignados, constatar que el propio mando no asume dichas exigencias de productividad como propias, encontrarse con que no se saben conciliar prioridades de la gestión con imperativos del trabajo operativo, tener que esperar decisiones que no se toman o demorarse por autorizaciones que se retrasan, dilatar respuestas, no dar ejemplo remangándose para contribuir a la realización del trabajo son indicadores que trasladan la percepción de falta de compromiso y generan baja fiabilidad en la valía del mando, que bien podría demostrar su utilidad contribuyendo a la realización efectiva de las actividades que le atañe asumir con diligencia para “engrasar” la actividad de la unidad de negocio que gestiona.

Ejemplaridad

Si hay una característica esencial que permite discriminar entre jefes y líderes ésta es la ejemplaridad; una cualidad que faculta para dar ejemplo, una característica que permite ser reconocido como modelo de actuación, una manera de ser que implica asumir el compromiso de servir y la responsabilidad de ser útil a las personas.

La ejemplaridad parte de la coherencia personal, asumiendo responsabilidades, demostrando sintonía entre el decir y el hacer, no confundiendo la “cesión” con la delegación de responsabilidades; un atributo que se edifica en la claridad, con transparencia, sin ambigüedad, mediante acción y diálogo.

No está facultado para ejercer de modelo quien no haya alcanzado madurez personal y profesional, como tampoco quien adolezca de cierta dosis de inteligencia emocional, pues el respeto y el interés auténticos por las personas es asunto clave para ganarse la confianza. Una madurez que exige temple psicológico para saber introducir objetividad en los asuntos que conciernen a las personas en el trabajo,  posiblemente mediante el acopio de datos y el análisis de hechos basados en evidencias que permitan interpretar con mesura la realidad más inmediata; máxime en situaciones de conflicto de  intereses.

En conclusión, hay dos maneras de enfocar el ejercicio del mando: o tratar a los colaboradores como “recursos” para el cumplimiento de finalidades propias o considerar a los miembros del propio equipo destinatarios de un servicio de dirección.

Es verdad que la misión de aglutinar voluntades pone de manifiesto que el ejercicio del mando no es cuestión ni simple ni fácil y, si la prueba indiscutible del líder es que le sigan, la peor consideración que puede tenerse sobre un jefe es que los subordinados lleguen a preguntarse: “¿para qué te necesitamos?”; una pregunta aparentemente retórica que más bien hay que considerar una deprecación o, si se prefiere, un ruego para resolver la situación por mediación superior; cuestión que pocas veces resuelve una acción correctora que no sea la desvinculación de quien confunde el ejercicio del mando con el abuso de autoridad, una enfermedad tóxica que no admite reconducción.

martes, 26 de febrero de 2013

Claves para jóvenes que quieren hacer negocio

El Perú es un país lleno de jóvenes emprendedores que buscan una oportunidad para triunfar. Si usted forma parte de ese grupo, debe tener claro cómo empezar.

La directora del área de Emprendimiento de la UPC, Jacqueline Barrantes, señala que lo primero es tener claro en qué rubro trabajará.

Al respecto, refiere que los jóvenes pueden apostar por negocios relacionados con la tecnología. Por ejemplo, la creación de aplicaciones para celulares inteligentes que se puedan vender entre los usuarios de estos equipos.

Barrantes también sugiere aprovechar la expansión de Internet para dedicarse a la creación de páginas web o redes sociales especializadas, como por ejemplo para los chefs.

Además, aconseja invertir en las combis sangucheras y en las juguerías.

“Estos negocios son rentables y, a pesar de que vemos a varias personas en este rubro, siempre podemos presentar una idea innovadora”, asegura.

CONOZCA PRIMERO
La experta recomienda no aventurarse en un sector que no conoce porque eso solo lo llevará al fracaso.

Para evitarlo, aconseja realizar una autoevaluación para saber cuáles son sus fortalezas. Una vez que las identifique, elabore un estudio de mercado que le permita conocer la competencia y qué aspectos faltan atender.

“Una idea que hay que tener siempre en mente es que hacemos un negocio no solo por necesidad, también por oportunidad”, asegura.

Destaca la importancia de continuar con los estudios, capacitaciones y talleres que le permitan brindar un mejor servicio o producto y atraer más clientes.

sábado, 2 de febrero de 2013

Claves para una presencia sólida en las redes sociales


Las pequeñas compañías en la red se hacen fuertes gracias a las plataformas sociales ya que los servicios — de todo tipo— pueden encontrar a su público objetivo y desde entonces fidelizarlos a la marca. Pero esta es la parte más superficial del asunto.

De acuerdo con la infografía de Vertical Measures, la empresa es como un árbol, se vuelve fuerte gracias a sus raíces, y cuando estas son redes sociales en constante desarrollo, los responsables de la comunidad tienen que prestar atención  a las mejores prácticas para reforzar 4 áreas:

    Clasificaciones de productos y críticas.
    Servicio al cliente.
    Generación de contenido.
    Conocimiento de la marca.


La gráfica tiene el propósito de ayudar a la firma a saber si está lista para crecer y expandirse en sitios como Twitter y Facebook.

DATOS:

- En YouTube, por ejemplo, se debe asegurar que los videos sean cortos, bonitos, enfocados a los beneficios del producto. El material de entre 0 y 30 segundos tiene 80% más de probabilidad para ser visto. El porcentaje de atención disminuye considerablemente desde los 4 minutos.

- En Facebook se tiene que tratar de publicar palabras y frases claves que generen acciones por parte de los usuarios en su vida real. Incluye fotos, videos, infografías y audios.

-En Twitter hay tres consejos:  Reponde rápido, con precisión y de forma personalizada (no suenes como un robot). Una cosa más: Busca a tu audiencia a través de palabras relevantes, usuarios influyentes en tu industria, o hashtags.

- Los hangouts de G+ pueden ayudar a mantener conversaciones con el público. Así la marca puede crecer. Una buena presencia asegura que la organización aparezca en los resultados de búsqueda con palabras relacionadas a su actividad.

- Los directorios y grupos en LinkedIn pueden ayudar a la firma a crecer. Es sencillo. Solo busca grupos, pide invitación, conversa y aporta y empieza a relacionarte con la gente y consigue posibles clientes.

-  Pinterest es una buena plataforma para enlazar mercancía hacia el blog. Así el tráfico aumentará y aumentará tu exposición.

lunes, 16 de julio de 2012

¡Cómo Superar la Pereza! - Conferencista Coach Motivacional

miércoles, 16 de mayo de 2012

Las claves del liderazgo femenino en las empresas


Mariana Lorenzo, directora del Centro Anáhuac de Estudios de la Mujer (CAEM), afirma que la etapa de la discusión ya está superada. “Es un hecho que la mujer participa y aporta una complementariedad y su propia visión de la empresa”, sostiene.

Para Kety Jáuregui, directora de la Maestría en Organización y Dirección de Personas de la Universidad ESAN, la mujer tiene una mayor capacidad de adaptarse a un entorno cambiante y exigente, debido a sus “características propias de mujer”. “También, por su mayor conciencia social, es más democrática, utiliza mucho la empatía, sabe delegar, es más abierta al diálogo y comprometida con su trabajo y equipo”, dice con seguridad. “Pero esto debe ir más allá del genero; pues son características personales que todo líder efectivo debe tener”.

Más allá de los estereotipos y las comparaciones con sus pares masculinos, Jáuregui asegura que las mujeres que ejercen posiciones de liderazgo dentro de las organizaciones saben que deben actuar, antes que todo, con una lógica corporativa. Si no, dice, no estarían donde están. Sus decisiones, como las de sus pares hombres, deben basarse en argumentos económicos y sociales. “No es que se decida por emoción y no por razón. Las mujeres líderes toman decisiones difíciles día a día”, recalca.

Jáuregui realizó junto a la subdirectora de pregrado de la misma universidad, Mariella Olivos, un estudio titulado “El éxito en el desarrollo de carrera de las ejecutivas peruanas”, para el que entrevistaron a numerosas ejecutivas del Perú en busca de las claves detrás de sus carreras. La investigación identificó a la inteligencia emocional, la comunicación y el liderazgo como los factores claves que empujan a las mujeres dentro de las empresas.

En el estudio, las académicas precisan que un factor importante en la carrera ejecutiva de la mujer es la inteligencia emocional, es decir, la facilidad que tiene para desarrollar relaciones positivas con sus subordinados y colegas, así como la adaptabilidad a la cultura y al trabajo en equipo. Igualmente, influye positivamente el potencial de la mujer para asumir riesgos y la actitud perseverante, tolerante y metódica, “virtudes propias del género femenino”.

Otro ámbito donde las mujeres parecen tener facilidades innatas es en la negociación, una habilidad necesaria para un gerente exitoso. El consultor en temas de género y familia Michael Gurian, señaló en Forbes que “si haces competir a mujeres y hombres en quién reconoce mejor los gestos faciales, las mujeres siempre lo hacen mejor. Y esa es una habilidad importantísima al momento de negociar”.

En su libro “Leadership and the Sexes: Using Gender Science to Create Success in Business“, que escribió junto a la experta en liderazgo Barbara Annis, Gurian relata el ejemplo de un equipo de vendedores formado por dos hombres y una mujer. Luego de una aparente exitosa presentación, los vendedores estaban seguros de haber convencido a los clientes. Pero su compañera les advirtió que no, porque había detectado cierta falta de información en la cara de los inversionistas. No le hicieron caso y perdieron un negocio de US$ 50 millones.

Estas características del liderazgo femenino también influyen a la hora de decir dónde trabajar. “La mayoría de mujeres están ubicadas en áreas consideradas típicamente femeninas, como recursos humanos, comunicaciones, marketing y contabilidad”, cuenta Jáuregui. Pero aclara que “estamos observando que poco a poco están colaborando en otras áreas tradicionalmente masculinas, como finanzas y operaciones, ocupando, además, puestos gerenciales”. ¿La razón? Muchas corporaciones europeas y estadounidenses han extendido hacia América Latina políticas y planes de carrera que incentivan la incorporación de más mujeres dentro de su organización.

En México, por ejemplo, El Instituto Panamericano de Alta Dirección de Empresa (IPADE Business School) lanzó su propio Centro de Investigación para la Mujer en la Alta Dirección, dirigido a empresarias y directivas.

domingo, 13 de marzo de 2011

10 claves para tener éxito en un proyecto

¿Qué consejos o pasos podemos dar para tener éxito en la consecución de un proyecto? Tanto si nos tenemos que enfrentar a un proyecto mediano o grande, hay una serie de recetas, como a mí me gusta llamarlas, que podemos aplicar para aumentar las posibilidades de éxito en el reto de completarlo.

He de confesar que este es un artículo que hace tiempo quería escribir y que vosotros mismos me habéis animado con vuestras últimas sugerencias y correos.

Por la temática y naturaleza del artículo, te advierto que es bastante extenso. Pero prefiero que sea así, es necesario para conseguir hacerlo con un mínimo de rigor y no pasar de puntillas sobre ello como si comida rápida se tratase. Si lo prefieres, imprímelo y léelo con calma durante el fin de semana o en un momento de relajación :-)

1. Sé Proactivo por encima de todo

Es, de lejos, el punto más importante de toda la lista y por eso intencionadamente lo he situado en primer lugar. Entiende y sobre todo practícalo, y habrás multiplicado por 1.000 las posibilidades de tener éxito en tu proyecto. La mayoría de los otros 9 puntos se fundamentan sobre este principio y es absolutamente necesario aplicarlo y practicarlo a diario, casi cada hora, cada minuto, me atrevería a decir. (Es por ello que voy a desarrollar este primer punto con mayor detenimiento que los demás.)

La Proactividad es sinónimo de acción, de ejecución, de tomar la iniciativa, de moverse y de mover al de al lado si es necesario. Es sinónimo de actitud positiva y constructiva, de enfoque didáctico, prefiere ir en lugar de esperar a que vengan, prefiere llamar en lugar de aguardar el ?ring? del teléfono, es el opuesto a la pasividad, a la contemplación cansina, a la innecesaria crítica mordaz que no aporta nada, a la lamentación bobalicona o la queja infantil. La Proactividad no es ni siquiera parte de la solución, es la solución. La Pasividad es el problema.

Ante una adversidad o imprevisto, la persona proactiva reacciona con serenidad y actúa, toma lápiz, papel, se levanta y hace, mientras que la pasiva (en otras palabras, la poco productiva) da un puñetazo en la mesa, maldice y se pone a bufar como un carnero. La persona proactiva construye, suma, la pasiva destruye, resta.

La Proactividad interpreta la acción en términos de beneficio real, visualiza el resultado, la ve como un peldaño para seguir creciendo personalmente y sumando en conjunto. La Pasividad ve la acción, o el tener que hacer algo, como una amenaza, una molestia, pone excusas, y espera a que el agua esté tibia para bañarse y dejarse flotar. El proactivo se zambulle aunque las aguas estén gélidas y rápidamente comienza a nadar.

¿Cómo desarrollar nuestro espíritu proactivo?

Es un tema apasionante, y desde luego complejo, da para muchos artículos que pienso y voy a tratar en profundidad en ThinkWasabi, pues lo considero uno de los pilares fundamentales de la Productividad y la Organización. Pero si tuviera que dar unas píldoras en forma de frases para ejercitar nuestro espíritu proactivo, te daría estas:

1. El éxito y la solución están en la acción.
2. La clave de la acción sólo la tienes tú.
3. Visualiza el beneficio y resultado de tu acción.
4. No esperes a que alguien venga, hazlo ahora.

2. Divide el proyecto en fases y visualízalo en conjunto

Especialmente recomendable para proyectos de tamaño medio o grande es dividir o ?trocear? el proyecto en fases, en pasos que hay que dar uno-a-uno para lograr completarlo.

Obsérvalo y contémplalo en su conjunto pero concéntrate sólo en cada una de las fases. Es como dividir el año en meses. Ahora estamos en mayo? y nadie se agobia o se preocupa todavía por el próximo mes de diciembre, ¿verdad? Contempla el proyecto en su totalidad, el año, pero no emplees tu energía y concentración por igual en cada uno de los meses, de las fases. A medida que se aproximen ya tendrás tiempo, tú y tu equipo, de concentrarte en lo que requieren y lo que hay que hacer.

Si tuviera que resumirlo en una sola frase sería: planifica a largo plazo, planea y concreta a corto plazo.

La Proactividad es sinónimo de acción, de ejecución, de tomar la iniciativa, de moverse y de mover al de al lado si es necesario. Es sinónimo de actitud positiva y constructiva.

3. Asegúrate que los demás están contigo

Punto importante que depende en gran medida de tu espíritu proactivo. Si estás en un equipo asegúrate que todos ?habláis el mismo lenguaje?, que estáis sintonizados, que los objetivos comunes están claros y bien asignados, que todos queréis, vais, a trabajar por el proyecto. Tenéis que ?pedalear? juntos y con el mismo ritmo.

Si tienes a tu lado un compañero remolón o que parece no pedalear con el resto del equipo, lo peor que puedes hacer es excluirlo, criticarle o ponerle zancadillas. Eso NO lo hace la persona proactiva, seguro. Pon todos tus medios para que se sume al equipo, convierte su pasividad en proactividad y habrás sumado un elemento valioso al proyecto, tendrás más posibilidades de éxito. Pero para eso, claro está, es imprescindible que tú primero hayas practicado la proactividad.

Habla con él/ella, detállale y exponle los beneficios del proyecto, ayúdale a visualizar el resultado final, proporciónale todos los medios e información que puede necesitar en su parcela, involucra a otros compañeros y hazles ver la importancia de pedalear o remar juntos. Eso lo hace el proactivo y generalmente es sinónimo de éxito.

4. Haz un seguimiento diario y semanal

Dedica tus últimos diez minutos de tu jornada diaria de trabajo a evaluar, a título personal, tanto los objetivos fijados como los próximos que has de completar.

Dedica 5-7 minutos a evaluar tus progresos en el día, qué has hecho, qué has dejado de hacer, qué dificultades has encontrado, qué te ha impedido completar los objetivos del día, etc. Identifica los problemas para tratarlos y remediarlos, bien evitándolos o bien con una respuesta eficaz (?un compañero me ha entretenido más de la cuenta en la hora del café?? Pues mañana sé proactivo, excúsate con una sonrisa y dile que tienes que volver al trabajo, que ya hablaréis en la hora de la comida).

Y luego dedica los otros 3-5 minutos a echarle un vistazo a los objetivos del día siguiente (intencionadamente no estoy utilizando la palabra ?tarea?, para no confundir conceptos tipo GTD). Se trata de un vistazo rápido, ligero, una fotografía fugaz de lo que tendrás que hacer mañana. Recuerda, el proactivo se adelanta, previene, se prepara para actuar, intenta reducir al mínimo lo inesperado.

Complementariamente, una o dos veces a la semana, según sea necesario, reúnete con tu equipo para, igualmente, evaluar los progresos y fijar nuevos pasos a dar. Eso os permitirá valorar la salud del proyecto, hacer frente a las dificultades, asignar prioridades y responsabilidades y reajustar la maquinaria para aseguraros que todos estáis pedaleando hacia el mismo sitio y con la misma velocidad, por seguir con la metáfora anterior.

5. Reuniones efectivas por encima de todo

Estrechamente relacionado con el párrafo anterior. ?Las reuniones son la pieza fundamental de la pérdida de tiempo?, me enseñó mi redactor jefe en uno de mis primeros trabajos. Pues NO estoy de acuerdo. Las reuniones proactivas son buenas, necesarias e imprescindibles, y garantizan el éxito del proyecto. Hay que hacerlas, con relativa frecuencia, siempre y cuando sigamos una serie de consejos:

- Intentad que sean cortas, y sobre todo ágiles y sobrias, yo diría espartanas (nada de llevarse la merienda a la reunión y espatarrarse en la silla como si fuéramos a ver una película).
- Todos debéis llevar libreta y bolígrafo (o lo que sea) para tomar notas activamente.
- Que todos los asistentes sepan, de antemano, de qué se va a hablar y tengan preparada su intervención o los detalles que tengan que proporcionar.
- Fijad objetivos y asignar responsabilidades para los siguientes días o semana. A la salida cada uno tiene que saber qué ha de hacer, cuándo, cómo y qué necesitará.
- Si hay que corregir o llamar la atención sobre algo, hacedlo con la proactividad como bandera. Nunca he visto que los tirones de orejas en público funcionen, eso es pasaporte directo a la exclusión de esa persona. Críticas sí, pero sólo para sumar y construir.
- Analizad juntos las dificultades o problemas. Cuál es su causa, dónde o quién tiene la solución.
- Valorad durante unos instantes lo conseguido hasta ahora. Es importante ir tomando conciencia de que ?lo estamos consiguiendo?, a pesar de las dificultades, estamos juntos y pedaleando juntos. El objetivo está cada vez más cerca.

En muchas más ocasiones de las que creemos, la solución a esos problemas la tenemos nosotros o incluso somos nosotros mismos.

6. Afronta las crisis o imprevistos como algo normal

Antes de iniciar el proyecto toma conciencia de que habrá problemas, tal vez muchos. Llegarán y tienes que asumir que forman parte del juego. Un ciclista está en una carrera y cuando hay un pinchazo, lo afronta, cambia la rueda y sin infantiles lamentaciones se sube de nuevo a la bici y sigue pedaleando. La persona proactiva hace exactamente eso.

Lo primero que debemos hacer es intentar minimizar los imprevistos. Rodéate de toda la información, software y/o medios que necesites, revisa, como te dije antes, los objetivos del día siguiente. Si ves que algo está fallando (una llamada que no recibes, un correo que no llega con información que necesitas, etc.) NO esperes a que llegue o se produzca, NO esperes a que la otra persona de el paso por ti, adelántate y ponle freno a la dificultad antes de que se convierta en problema, llama o escribe tú. Recuerda que, en muchas más ocasiones de las que creemos, la solución a esos problemas la tenemos nosotros o incluso somos nosotros mismos.

Si llega un imprevisto, o un ?problemón?, no actúes como un niñato neurótico o la niña del Exorcista. La persona proactiva reacciona, no sobre-reacciona. Si la solución está en tu mano, o depende sólo de ti, tranquilo, concéntrate, toma lápiz y papel y analiza los pasos reales que puedes dar para solventarlo. No patalees, no maldigas, no des puñetazos sobre la mesa. Ahí NO está la solución al problema.

Si no está en tu mano o necesitas ayuda, pídela, habla o reúne a tus compañeros y analizad juntos el problema. A veces para solucionar el pinchazo tiene que venir un mecánico que te permita montar de nuevo la rueda para seguir pedaleando. Superar esas crisis os hará más fuertes, mejores profesionales, más maduros y multiplicaréis las posibilidades de éxito en vuestro proyecto. Así se construyen las cosas.

7. Haz una pausa, regálate algo de ocio

?Está siendo un proyecto muy duro?. Pues claro que lo es. El trabajo y las dificultades desgastan y cansan. En la medida de lo posible dedícate una tarde o un día completo a tu ocio, a hacer algo divertido y sobre todo totalmente diferente a tu día a día. Rompe con la rutina pero para hacer algo entretenido y estimulante, no te limites a tirarte en un sofá a dormitar.

Y si tu trabajo o circunstancias no lo permiten, habla con tus compañeros y planead una jornada o una tarde lúdica juntos. Programad una comida, una actividad de grupo, pasadlo bien, reíd, hablad de fútbol, de vuestras próximas vacaciones? de todo MENOS del proyecto.

8. Saborea tus progresos, el camino recorrido

A medida que los ?meses?, las fases, van avanzando, es importante tomar conciencia de lo conseguido hasta ahora. Muchas veces, la energía o motivación que nos puede faltar, está ahí, en observar, visualizar y saborear lo logrado y conseguido hasta el momento. Y eso a título personal y colectivo.

Sobre todo párate a analizar (saborear) cómo lograste superar tal o cual dificultad que entonces parecía imposible. ¡Claro que costó! ¡Claro que fue complicado! Pero lo hiciste.

Y si todo falla, si todo parece desmoronarse? mi último consejo es este: vuelve al punto número uno, la Proactividad. Ahí he encontrado siempre la solución (reacción) a casi todos mis problemas.

9. Si te ?falta? la inspiración, ¡búscala!


No todos los días de la semana tenemos la misma energía, motivación o inspiración (yo pienso que las tres cosas son lo mismo). La persona pasiva se sienta en su silla lamentándose de que ?tiene un mal día?. La proactiva intenta revertir la situación, de inmediato. Si la inspiración no viene a mí, soy yo el que va a buscarla. Pero además lo hago ahora, no espero a que pase un hado que me toque con su varita mágica.

¿Cómo buscar esa inspiración? En el artículo titulado 9 ideas para combatir la falta de ideas (http://thinkwasabi.com/2009/04/22/ideas-combatir-falta-ideas/) expliqué algunas de mis recetas favoritas para hacer frente a estos momentos. Que los hay, y a veces son muy frecuentes y un verdadero problema si ?no se tratan?. Recuerda, la falta de inspiración-motivación se combate haciendo.

10. Tormenta de ideas como parte del éxito

Del mismo modo que es necesario hacer reuniones periódicas para evaluar los progresos y tomar decisiones y acciones, es MUY recomendable (yo diría imprescindible, la verdad) hacer reuniones donde todos los participantes aporten sus nuevas ideas para las próximas fases del proyecto.

Erróneamente, en muchas empresas se hacen las reuniones de tormenta de ideas sólo para encontrar soluciones a problemas. Cuando las ideas creativas, los diferentes puntos de vista, los enfoques alternativos y hasta revolucionarios deben ser parte del éxito en un proyecto. Planea sí, planifica sí, pero reserva un espacio privilegiado a la creatividad que nace del día a día, a veces la improvisación, de lo inesperado. De lo que va surgiendo ?mes a mes?, fase a fase.

Bueno, hasta aquí mi ?pequeña? lista. Se podría escribir más, muchísimo más todo sea dicho. Realmente es un tema complejo, con multitud de matices, pero he querido hacer una lista de los 10 mejores consejos que puedo dar. Espero que alguno o muchos os funcionen.

Y si todo falla, si todo parece desmoronarse? mi último consejo es este: vuelve al punto número uno, la Proactividad. Ahí he encontrado siempre la solución (reacción) a casi todos mis problemas.

Fuente: thinkwasabi.com